049 : 日本庭園 - Jardín Japonés.


El jardín japonés, espiritual, refinado en su estética, en sus formas y en su fondo, de diferentes tendencias o estilos de jardines, han contado siempre en su concepción con el respeto a los estilos anteriores, incluso se han incorporado a los nuevos estilos o tendencias en la jardinería japonesa durante la larga historia de esta. Estos estilos o tendencias de los diferentes jardines japoneses, son fruto del budismo chino, no obstante, la cultura japonesa con tendencias más refinadas, los fue y ha ido perfeccionando poco a poco.



Características

Además de árboles y arbustos, emplean artísticamente rocas, arena, colinas artificailes, estanques y agua en movimiento. A diferencia de los jardines occidentales, con sus árboles y rocas colocados geométricamente, el jardín japonés crea tradicionalmente una composición escénica que imita la naturaleza de la forma más natural posible. En todos los estilos siempre se puede observar:

  • Asimetría en todos los elementos del jardín. Siempre el jardín en Oriente es asimétrico, este concepto es sustituido por el equilibrio general de la composición en el conjunto del diseño, en todos los elementos que lo componen.
  • Simplicidad en las formas, con elegancia y gran profundidad espiritual.
  • Belleza del vacío, de las zonas vacías. En el diseño se contempla como necesario y complementario los espacios vacíos, llamémosle agua, tierra, pradera, gravilla… La contemplación de este punto es fundamental para la armonía del diseño en su conjunto.
  • Austeridad majestuosa, la belleza de lo simple, de lo austero. La grandeza que transmite una verdadera obra de arte, donde con poco se puede expresar mucho.
  • Refinada profundidad. De lo sutil. Las acículas de pino en el suelo, o las hojas caídas del arce, la pequeña planta de acento, el musgo cuidado con mimo; todo ello se refiere a las pequeñas cosas que son a veces mucho más importantes que otras mayores.
  • Naturalidad, representa a la misma naturaleza salvaje, savia, equilibrada, racional; todo lo que se contempla en el jardín nos debe parecer que la misma naturaleza lo ha colocado allí, nunca sentiremos que sobra o que está de más, sino todo lo contrario.
  • Serenidad suspendida, que dá lugar a la meditación por medio de la contemplación sosegada. La contemplación del jardín nos debe "recargar las pilas", nos debe transmitir serenidad, el jardín nos debe invitar a introducirnos en él, de forma íntima, acogedora, privada; lejos de la vista del espectador que está fuera de él, el jardín es nuestro mundo privado, infranqueable, inaccesible a los estraños.

Los diseñadores de jardines siguen tres principios básicos cuando componen sus obras, estos son: escala reducida, simbolización y "vistas prestadas". El primero se refiere a la miniaturización de las vistas naturales formadas por montañas y ríos para reunirlos en un espacio reducido. Esto podría considerarse como la creación de paisajes idealizados de un pueblo de montaña, incluso hasta en el interior de una ciudad. La simbolización implica abstracción, siendo un ejemplo el uso de arena blanca para sugerir la presencia del mar. Los diseñadores piden "vistas prestadas" cuando usan vistas de fondo que se encuentran fuera y más allá del jardín como, por ejemplo, una montaña o el océano, y luego la incluyen como parte integral de la composición escénica.

El esquema básico del jardín japonés, según una corriente de opinión, consiste en rocas y en la forma en que éstas se agrupan. Los antiguos japoneses creían que un lugar rodeado de rocas estaba habitado por los dioses, por eso lo llamaban amatsu iwasaka (barrera celestial) o amatsu iwakura (asiento celestial). Asimismo, un grupo denso de árboles recibía el nombre de himorogi (cerca de setos divina); los fosos y riachuelos, aunque se pensaba que cerraban el suelo sagrado, eran mizugaki (vallas de agua).

Tipos

Los jardines japoneses se pueden dividir en dos tipos generales: tsukiyama (jardín con colinas), que está compuesto de colinas y estanques, y el hiraniwa (jardín plano), un lugar plano sin colinas ni estanques. Al principio era normal emplear el estilo de las colinas para los jardines principales de las mansiones, y el estilo plano para los espacios limitados. Este último estilo, sin embargo, se hizo muy popular con la introducción de la ceremonia del té y la chashitsu (habitación para la ceremonia del té).

Estilos

Jardín Shinden-zukuri

La capital del estado japonés pasó de Nara a Kioto en el año 794, y empezó el periodo Heian (794–1185). Al consolidarse en el poder la familia de nobles Fujiwara se desarrolló un arte y una cultura aristocráticos inspirados en lo autóctono. Estos aristócratas vivían en lujosas mansiones construidas según el estilo shinden-zukuri. Los jardines de esta época fueron también magníficos.

En Kioto, antiguamente, confluían varios ríos, y se hicieron canales para permitir que el agua circulase por diversas partes de la ciudad. Los veranos de Kioto son calurosos y húmedos, por eso la gente hacía estanques y cascadas para crear la sensación de frescor. Se hicieron arroyos, llamados yarimizu, que pasaban entre edificios y a través de los jardines de las mansiones. En este estilo funa asobi (embarcaciones de placer), los estanques, a menudo de forma ovalada, eran lo suficientemente grandes como para poder montar en barca y remar; y hasta era posible pescar cómodamente construyendo pabellones de pesca que se proyectaban hacia el exterior y sobre el agua y estaban conectados por pasillos cubiertos que se dirigían a otras estructuras de las mansiones. Entre los edificios principales y los estanques había una zona amplia cubierta con arena blanca, un sitio muy pintoresco para celebrar ceremonias formales.

Otro estilo de jardín, el shuyu (paseo), tenía un camino que permitía a los paseantes caminar de un sitio a otro disfrutando de las diferentes vistas que cada uno de ellos ofrecía. Tales jardines podían encontrarse frecuentemente en los templos y en las grandes casas de los periodos Heian, Kamakura y Muromachi. El jardín del templo de Saihoji, en Kioto, diseñado por el monje Muso Soseki en el periodo Muromachi, es un famoso jardín de paseo típico. Fue diseñado para dar la sensación de que el estanque se mezclaba naturalmente con las montañas del fondo.

Jardín Jodo

En el siglo X, la aristocracia de Japón empezó a practicar con creciente devoción el budismo. Al difundirse la fe en el concepto de un paraíso conocido como Jodo (Tierra Pura), los jardines pasaron a ser modelados según las imágenes de Jodo descritas en escrituras y folletos religiosos. Esto representó una materialización de algunos temas de jardines japoneses sumamente antiguos. En este tipo de jardín, el punto más importante lo constituye el estanque, con un puente arqueado que se dirige a una isla central. El jardín del templo Byodoin en Uji (cerca de Kioto) es un buen ejemplo de jardín del estilo Jodo. Este templo fue originalmente la casa de campo de un poderoso hombre de aquel tiempo, Fujiwara no Michinaga. Como los miembros de la élite social se interesaron tanto en los jardines, también fueron autores de numerosas y excelentes obras relacionadas con el tema, siendo la más antigua Sakuteiki (Tratado de la construcción de jardines), de Tachibana no Toshitsuna (1028–1094).

Jardín Secta Zen

El periodo Kamakura (aprox. 1185–1333) presenció el ascenso de la clase guerrera y la influencia de los monjes zen que vinieron de China, trayendo consigo cambios en el estilo de los edificios residenciales y los jardines. La élite militar no tenía por costumbre celebrar esplendidas ceremonias en sus jardines. En cambio, preferían disfrutar de sus jardines desde el interior de las casas, y éstos fueron diseñados para apreciarlos principalmente por su atracción visual. En este periodo empezaron a destacar los monjes diseñadores, o ishitateso (literalmente, monjes que colocan piedras).

Se dice que la edad de oro de los jardines japoneses fue el periodo Muromachi (1338–1573). Grupos de artesanos llamados senzui kawaramoto (gente de las montañas, los arroyos y las orillas de los ríos) fueron responsables de crear un nuevo tipo de jardín conocido como karesansui (arroyo de montaña seco). Muy influenciados por el budismo zen, estos jardines se caracterizan por su extrema abstracción: grupos de rocas representan montañas o cascadas, y se usa arena blanca para representar agua que fluye. Este tipo de jardín, casi seguro nunca antes visto en ningún lugar del mundo, recibió probablemente la influencia de las pinturas chinas en tinta que mostraban paisajes con montañas sin vegetación y lechos de ríos secos. Entre los ejemplos de estos jardines se incluyen los que fueron hechos con rocas en los templos Ryoanji y Daitokuji, ambos en Kioto. El primero de ellos, creado simplemente con 15 rocas y arena blanca sobre un terreno plano, también es típico de los jardines de estilo plano. Además, los jardines de este periodo recibieron una influencia muy grande del estilo de arquitectura conocido como shoinzukuri, que incluía la tokonoma (hornacina), chigaidana (estanterías escalonadas) y fusuma (puerta deslizante de papel), y que aún sirve como prototipo para la casa japonesa de estilo tradicional de hoy día. En este estilo de kansho o zakan (contemplación), el observador se sitúa en una shoin, una habitación de un edificio shoin-zukuri, y la vista se compone de forma que se parezca a una imagen que, como en un cuadro bien pintado, invite a ser admirada cuidadosamente y durante mucho tiempo.

Jardín del Té

Este tipo de jardín, inmerso en una espiritualidad silenciosa, fue creado junto con la ceremonia del té, según las enseñanzas de Sen no Rikyu (1522–1591). A través del jardín del té, que evitaba la artificialidad y fue creado para mantener una apariencia natural, se llegaba a la casa del té. Los jardines japoneses de la actualidad incorporan cierto número de elementos heredados del jardín del té como, por ejemplo, las piedras para cruzar arroyos, los faroles de piedra y los grupos de árboles. Las glorietas de diseño sencillo en las que se sirve el té a los invitados también tienen su origen en el jardín del té.

Jardín Kaiyu

Las diversas formas que tomaron los jardines con el paso de los siglos fueron sintetizadas en el periodo Edo (1603–1867) a través de los jardines kaiyu (muchos placeres) creados por los señores feudales. Para crear reproducciones en miniatura de famosos paisajes se emplearon piedras y árboles espléndidos. La gente caminaba de un jardín pequeño a otro apreciando el estanque situado en el centro. El jardín del palacio exento de Katsura, una creación de principios del periodo Edo, es un jardín típico del estilo kaiyu, con un estanque en el centro y varias casas de té a su alrededor. Este jardín se ganó la admiración de un buen número de personas gracias a los escritos del arquitecto alemán Bruno Taut. Otro famoso jardín de Kioto es el jardín del palacio imperial de Kioto. Éste fue construido en el siglo XVII y recibe el nombre de Oikeniwa, que significa "jardín del estanque". Un estanque grande salpicado de islotes con pinos ocupa la mayor parte del jardín.

El jardín de Korakuen, creado en 1629, es uno de los más espléndidos jardines del estilo kaiyu de Tokio. El lago del jardín tiene una isla en la que se encuentra un pequeño templo dedicado a Benzaiten, originalmente una diosa india conocida en Japón como una de las siete deidades de la buena suerte. El puente de piedra que da acceso a la isla tiene el nombre de Puente de la Luna Llena porque su forma es semicircular. El reflejo del puente en el agua forma un círculo completo. El jardín del palacio exento de Hama es otro famoso jardín kaiyu de Tokio. La vista más célebre del jardín, que fue construido en el periodo Edo, es un precioso estanque cuyas aguas suben y bajan debido a las mareas y que está atravesado por tres puentes. Cada puente cuenta con un emparrado de glicinas y conduce a un islote. La disposición de los estanques, el césped y los terrenos de equitación crean la atmósfera de una villa mantenida por un señor feudal del periodo Edo.

Los tres jardines paisajistas considerados más hermosos de Japón –Kairakuen en Mito, prefectura de Ibaraki; Kenrokuen en Kanazawa, prefectura de Ishikawa; y Korakuen en Okayama, prefectura de Okayama– son también de este tipo. A principios del periodo Meiji (1868–1912), la influencia occidental se extendió hasta alcanzar el diseño de los jardines japoneses, incorporando éstos espacios muy grandes con césped que se extiende sobre una gran superficie. El jardín nacional Shinjuku Gyoen, en Tokio, es un ejemplo de ello.

Jardines de tiempos antíguos

Los primeros jardines conocidos se remontan al periodo Asuka (593–710) y al periodo Nara (710–794). En la zona de Yamato (actualmente la prefectura de Nara), los diseñadores de jardines de la familia imperial y de los clanes poderosos crearon imitaciones de paisajes de océanos que incluían estanques grandes salpicados de islas y bordeados de "costas". Fue durante este tiempo cuando el budismo entró en Japón procedente del continente a través de la península coreana. Los emigrantes añadieron influencias continentales a los jardines japoneses como, por ejemplo, fuentes y puentes de piedra de origen chino.

Jardines más bonitos de Japón

龍安寺 RYŌAN-JI, El jardín de piedra Zen.

Es el más fotografiado y además está en la lista de la Unesco. Es considerado uno de los más hermosos en su género. Pertenece a un templo zen budista y su función es la de representar simbólicamente el mundo. Las piedras son islas y/o montañas tal cual se encuentran en Japón y la grava, a la que se le pasa el rastrillo cuidadosamente, es el trasunto simbólico del mar, el mismo que rodea las islas japonesas.



大仙院 DAISEN-IN, El jardín de grava y piedra.

Se encuentra en Kyoto, tras los muros del Daitoku-ji, uno de los tempos zen budistas más importantes de la antigua capital japonesa. Está realizado en piedra, lascas y grava que se limpia cuidadosamente a diario para que no tenga una brizna de polvo. Este simboliza el río de la vida con sus corrientes, barrancos, cascadas y recodos en los que se puede encontrar algún árbol. La vegetación está tratada y manipulada como los conocidos bonsáis, pero con un mimo y veneración que se nos escapa a los ojos occidentales. Está inspirado en una pintura china y sus orígenes se remontan al siglo XVI. Su diseño y primera puesta en escena se debe a uno de los monjes del templo Sôami.



兼六園 KENROKU-EN, El jardín de agua.

Los jardines Kenroku-en, tal como los conocemos hoy en día, fueron levantados y diseñados durante más de un siglo por los señores de Kanazawa, cuyo castillo, realizado en arquitectura tradicional japonesa, aún está en pie y merece una visita a la par que nos adentramos en esta zona verde de más de 11 hectáreas, la cual rodea la construcción. Abierto el público, es famoso por ser bello en cualquier estación gracias a la sutil y hábil combinación de especies vegetales que van cambiando de color y aspecto conforme al ciclo de la naturaleza. En este jardín japonés el agua es la protagonista en forma de pozos, fuentes, lagos y ríos artificiales que se sortean a través de hermosos puentes.



後楽園 KŌRAKU-EN, Jardín japonés antiguo.

Es un jardín antiguo que parece moderno, porque, al contrario que el anterior con sus sendas, puentes, lagos con lotos y su delicada combinación de especies vegetales, este jardín es muy minimalista y parece que se hubiera diseñado siguiendo los gustos de finales del siglo XX. Data, sin embargo, de 1863. En él son protagonistas unas grandes praderas cruzadas por riachuelos serenos y limpios que desembocan en lagos de visión casi glacial.



偕楽園 KAIRAKU-EN, El jardín de los cerezos en flor.

Diseñado a mediados del siglo XIX en Mito, este espectacular jardín tiene todos esos componentes que solemos asociar a la cultura japonesa: senderos flanqueados por bambús gigantes y construidos en madera, un "huerto" de ciruelos que estallan en flor a principios de la primavera, una casa en madera y caminos coloridos.



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